Si hablamos, queridos alumnos, del concepto de "tiraera", mucho antes que Anuel y Arcángel ya tuvieron sus más y sus menos dedicándose versos con poco cariño los dos máximos exponente de la literatura barroca española: Quevedo y Góngora. Su rivalidad comenzó cuando ambos vivían en Valladolid, corría el años 1600 y la capitalidad del reino se trasladó de Madrid a esta ciudad castellana, por los eu ambos autores pretendían ganar puntos dentro de la corte, lo que pasaba, de forma irremediable, por evitar que el otro hiciese méritos. Tras unos versos bajo el pseudónimo de Miguel de Musa que ridiculizaban el estilo cultista de Góngora, y el convencimiento de este autor cordobés de que la pluma que los haba escrito era de la de Quevedo, comenzó una de las guerras literarias más famosas de la historia.
Quizás, dentro de las multiples batallas que protagonizaron este enfrentamiento, una de las dedicatorias más recordadas tiene como desafortunado protagonista a Góngora, al que su rival describió escribiendo
Por su parte, el andaluz centraba sus ataques en el gusto del rival por las tabernas y su ignorancia, mientras Quevedo respondía sugiriendo su homosexualidad y judaísmo, acusaciones bastantes graves teniendo en cuenta el cotexto de la época.
Haciendo referencia al contexto, ya sabéis que para entender bien una etapa literaria, es imprescindible conocer y comprender bien las condiciones en las que se desarrolló. Para entender los elementos que sirvieron como motor del Barroco os recomiendo la película El Capitan Alatriste, o la lectura de la obra literaria en la que está basada esta adaptación, escrita por Arturo Pérez-Reverte y que lleva el mismo nombre. Os dejo un fragmento de esta película que refleja muy bien la disputa, tanto literaria como social, que mantuvieron estos dos magnificos autores.
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