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Barroco

El siglo  XVII estuvo marcado por la crisis y por el aumento de las diferencias entre las diferentes clases sociales. Mientras que la nobleza invertirá su tiempo en política o en armas viviendo de los beneficios del arrendamiento de sus tierras, el nivel de vida de los campesinos y los artesanos había empeorado mucho. Estas condiciones, junto con las guerras y algunas consecuencias de la pobreza como el hambre y las enfermedades, hacen que en estos años predomine un ambiente escéptico, desconfiado y pesimista, en fuerte contraste con el Renacimiento.  

Este pesimismo y la sensación de desengaño conducen a la literatura barroca a obsesionarse con la brevedad de la vida, el paso del tiempo, el amor entendido de una forma desgarradora y la apariencia falsa de las cosas, temas que ya hemos visto en etapas anteriores pero con menos intensidad, de hecho determinados autores llegan a hablar de que vivir es "ir muriendo cada día", como Gracián

 Siguiendo esta línea, para remarcar estos sentimientos los autores tienen a la exageración, los contrastes, la idealización embellecedora o la deformación grotesca. Dentro de las obras literarias de este siglo son muy comunes algunos elementos como relojes de arena o flores que se marchitan, así como la definición de la vida como una representación teatral de la que Dios es el autor., y a pesar de ser la mayoría temas ya tratados en la historia de la literatura, los autores buscarán la originalidad. 

Dentro de la poesía barroca podemos distinguir dos tendencias, la poesía popular y la culta. La que queda englobada dentro de la popular esta formada por villancicos y letrillas que glosan obras de la lírica tradicional castellana, así como temas y romances que imitan tanto al estilo como a los temas tradicionales, lo que acabara desembocando en el Romancero nuevo. Por sus parte, en la poesía culta podemos distinguir dos tendencias: conceptismo y culteranismo. A pesar de sus diferencias, ambos suponen la contraposición del equilibro que se busca en el renacimiento y se oponen al uso de sus tópicos pero persiguen el mismo objetivo, que es conseguir dos sus obras de sorpresa y belleza. Dentro del culteranismo, la forma cobra importancia sobre el contenido, tiene más peso cómo se expresan los temas que los temas en sí, para lo que se utiliza un léxico culto plagado de latinismos, hipérbatos y perífrasis. Esta tendencia cuenta cno el protagonismo de dos  grandes autores: Garcilaso De la Vega en su inicio y Luís de Góngora en su final y como su máximo representante. En el lado opuesto, la corriente conceptista basa sus obras en asociaciones entre ideas y conceptos, teniendo como objetivo decir lo máximo posible utilizando la menor cantidad de recursos posible, utilizando por encima de todo hipérboles, metáforas, paradojas y juegos de palabras. El autor más representativo del conceptismo fue Francisco de Quevedo. 

Como hemos visto anteriormente, unos Elos grandes escritores del barroco español fue Luís de Góngora, quien en sus obras se evade de la realidad y busca la belleza como principio absoluto. Durante su Juventus (hasta 1610) abundaron las composiciones con medidas tradicionales como los romances, mientras que en su etapa culta, que comenzaría en 1611, aparecen los poemas mayores como los sonetos. De esta segunda época cabe destacar Las soledades y la fábula de Polifemo y Galatea

Otro de los grandes autores, Francisco de Quevedo, tuvo una vida personal más ajetreada, marcada por su actividad política qu ele llevó al destierro , aunque posteriormente  recuperaría el favor del Rey llegando, incluso, a ser nombrado su secretario. Su obra queda enmarcada en tres temáticas diferentes: las que tratan asuntos filosóficos y morales, y que expresan su pesimismo y su vision desengañada del mundo, las que se ocupan de temas amorosos, que continúan con la tradición petrarquista, y las que son satíricas y burlescas, que son su faceta mas conocida y que está caracterizada por la caricatura, la ironía y vol contraste. 

Por último, Lope de Vega cultivo todos lo géneros literarios, pero estanco en la lírica y el teatro, tratando en  su composiciones temas populares y cultos, Dentro de los miles de sonetos que compuso, podemos destacar Rimas humanas, aproximadamente 200 sonetos que abarcan una gran variedad de temas, y Rimas sacras, escritas tras una gran crisis espiritual.